Aquí en la ONU caben todos:Cuestión de la representación de los 23 millones de habitantes de Taiwán en las Naciones Unidas


La República de China (Taiwán) es un Estado libre y soberano amante de la paz, y su Gobierno, elegido democráticamente, es el único gobierno legítimo que puede representar los intereses y deseos del pueblo de Taiwán en las Naciones Unidas. Sin embargo, los derechos e intereses de los 23 millones de habitantes de Taiwán, que está excluido de la ONU, no son respetados ni están protegidos. Existe hoy una necesidad urgente de examinar esta situación particular y de subsanar esta errónea omisión. Desde el fin de la guerra fría, la labor de las Naciones Unidas ha cobrado una importancia cada vez mayor, y el principio de universalidad ha adquirido una nueva urgencia. Casi todos los países del mundo son Miembros de esta Organización con excepción de uno: Taiwán. Las Naciones Unidas deben dejar de aplicar una política sin sentido de apartheid político contra los 23 millones de habitantes de Taiwán. La participación en las Naciones Unidas es el deseo común de los 23 millones de habitantes de Taiwán y se ha convertido en una tarea primordial del Gobierno democráticamente elegido de Taiwán.

        El 25 de octubre de 1971, la Asamblea General aprobó la resolución 2758 (XXVI), por la que admitió a la República Popular China en la ONU. Sin embargo, esta resolución no abordó la cuestión de la representación de los 23 millones de habitantes de Taiwán. No se determinó que Taiwán es una parte de la República Popular China, ni se otorgó a ésta el derecho de representar a la República de China (Taiwán) ni al pueblo de Taiwán en las Naciones Unidas y sus organizaciones conexas. Desde entonces Taiwán ha sido excluido de la ONU, y los 23 millones de habitantes de Taiwán han sido privados de su derecho fundamental a participar en la labor y las actividades de las Naciones Unidas, en violación de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y todas las demás normas internacionales de derechos humanos. Con una población de 23 millones de habitantes, lo que la sitúa en el 42° lugar a nivel mundial en cuanto al tamaño de la población, la República de China (Taiwán) se ha dotado de un Gobierno eficaz e instituciones sólidas que han demostrado su capacidad de mantener relaciones internacionales amistosas y constructivas con muchos Estados de todo el mundo. Por ejemplo, Taiwán mantiene relaciones diplomáticas plenas con la Santa Sede y 25 Estados Miembros de las Naciones Unidas. Además, por su condición de miembro pleno, Taiwán desempeña un papel activo en diversas organizaciones internacionales, incluida la Organización Mundial del Comercio, el Banco Asiático de Desarrollo y la Cooperación Económica en Asia y el Pacífico. Taiwán no es, y nunca lo ha sido, un gobierno local o una provincia de la República Popular China. Por el contrario, desde el establecimiento de la República Popular China el 1° de octubre de 1949, los dos lados del Estrecho de Taiwán han estado siempre gobernados separadamente, y ningún lado ha tenido ningún tipo de control o jurisdicción sobre el otro. Taiwán es una sociedad democrática dinámica y un socio activo a nivel internacional, los logros de Taiwán en la profundización de la democracia merecen el apoyo activo de la ONU. Además, por ser una democracia, Taiwán se ha comprometido a proteger y promover los derechos humanos universales. Taiwán es un excelente ejemplo para todos los países que deseen fomentar la democracia, los derechos humanos y las normas y los valores de nuestra comunidad internacional. Por su carácter de economía recientemente desarrollada, Taiwán se enfrenta a una amplia variedad de cuestiones y necesidades en esferas tales como la protección ambiental, los cambios demográficos, la prestación de atención sanitaria y la lucha contra las enfermedades infecciosas, la seguridad alimentaria y energética, la mayor seguridad y rapidez del transporte y los viajes aéreos internacionales, y la eficiencia de las telecomunicaciones. En un mundo cada vez más interdependiente, es necesario abordar adecuadamente estas cuestiones y necesidades por medio de la cooperación y de mecanismos internacionales, bajo el liderazgo de las Naciones Unidas y sus organismos especializados. A pesar de que la República Popular China no tiene derecho a representar a Taiwán en el escenario internacional, y de hecho no puede hacerlo, no escatima esfuerzos para impedir que los organismos gubernamentales, las organizaciones no gubernamentales e incluso particulares de Taiwán participen en las actividades de las Naciones Unidas y sus organismos especializados. Esta injusta exclusión se contradice con el principio fundamental de la participación universal preconizado por las Naciones Unidas y viola el derecho del pueblo de Taiwán de estar representado en el sistema de la ONU y de participar en la amplia gama de programas sustantivos de las Naciones Unidas, en interés común de todos como la lucha contra el terrorismo internacional, la asistencia humanitaria en caso de desastres naturales, los debates sobre cuestiones relativas al tratamiento médico del público y la política sanitaria.

        Taiwán reconoce plenamente el derecho de todos los pueblos del mundo a adherirse a las Naciones Unidas, como se consagra en el preámbulo de la propia Carta: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas”. Taiwán es plenamente consciente de que los Estados Miembros tienen derechos y obligaciones que cumplir como agentes internacionales responsables. Además, en el Artículo 56 de la Carta se insta encarecidamente a todas las naciones a que se comprometan a “tomar medidas conjunta o separadamente” para la realización de los propósitos consignados en el Artículo 55, incluidos “a) niveles de vida más elevados, trabajo permanente para todos, y condiciones de progreso y desarrollo económico y social; b) la solución de problemas internacionales de carácter económico, social y sanitario, y de otros problemas conexos; y la cooperación internacional en el orden cultural y educativo; y c) el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades”. Taiwan, por ser un país amante de la paz y una democracia dinámica, desea cumplir esas solemnes obligaciones porque se adhiere incondicionalmente a los ideales de paz y seguridad internacionales, respeto de los derechos humanos y desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Además, con su progreso y sus logros internacionalmente reconocidos en materia de desarrollo económico y social, Taiwán está dispuesto a compartir su experiencia única con otras naciones.

        Taiwán se ha convertido, gracias al trabajo denodado y los sacrificios realizados, en la decimoséptima economía del mundo en orden de importancia y ocupa el decimoquinto lugar en el comercio mundial y el tercer lugar del mundo en relación con el monto de sus reservas de divisas. Este destacado crecimiento económico ya ha contribuido grandemente a la prosperidad regional y mundial y constituye una ventaja importante para el cumplimiento de todas las obligaciones que contraiga Taiwán en virtud de la Carta de las Naciones Unidas.

        Aunque Taiwán esté excluido de muchos importantes fondos y proyectos importantes de asistencia multilateral y no pueda participar plenamente en la cooperación internacional, sigue haciendo todo lo posible por utilizar todos los canales disponibles para contribuir significativamente al desarrollo de muchos países del mundo. Lógicamente, los empeños de Taiwán serían mucho más eficaces si se pudieran coordinar con las actividades internacionales que realizan las Naciones Unidas y sus organismos especializados.

        La participación de Taiwán en las Naciones Unidas ayudará a mantener la paz, la prosperidad y la estabilidad en Asia y el Pacífico. Las relaciones estables y pacíficas a través del Estrecho de Taiwán son fundamentales para ello. En su calidad de foro mundial para el diálogo, las Naciones Unidas podrían desempeñar un papel facilitador mediante la promoción de las oportunidades para la reconciliación y el acercamiento entre Taiwán y la República Popular China.

        La representación de la República de China (Taiwán) en las Naciones Unidas beneficiará a toda la humanidad y cumplirá con el principio de universalidad, haciendo que la Organización mundial sea más representativa, global y eficaz. También contribuirá al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y a mejorar la cooperación internacional en materia de desarrollo político, económico, social y cultural, así como en la esfera de los derechos humanos y los asuntos humanitarios. Además, ayudará a lograr antes los objetivos de desarrollo del Milenio. Lo que es aún más importante es que se trata de un arreglo realista en línea con el statu quo de los dos lados del Estrecho de Taiwán.

Last Update: September 8, 2005

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