1. La República de China es un Estado independiente y soberano. La soberanía de Taiwán pertenece a los 23 millones de habitantes de Taiwán, y sólo los 23 millones de habitantes de Taiwán pueden decidir el cambio del futuro de Taiwán. Éste es el mayor consenso dentro de la sociedad de Taiwán sobre el asunto de la soberanía nacional y el futuro de Taiwán. Es también el mayor denominador común entre el partido gobernante y la oposición. Encuestas de opinión pública recientes indican que más del 90 por ciento de los taiwaneses se muestra de acuerdo de manera explícita con esta afirmación. Si las autoridades chinas de verdad desean “depositar su esperanza en el pueblo de Taiwán”, deberían escuchar la voz de la mayoría del pueblo de Taiwán, aceptar el hecho de que la República de China existe y respetar la elección que el pueblo de Taiwán tome por su propia voluntad.
2. El proceso de la formulación y aprobación por parte de China de la “ley antiseparación” (también llamada ley antisecesión) proporciona una mayor evidencia de las muchas diferencias institucionales entre los dos lados del Estrecho de Taiwán que de hecho existen en la actualidad. No necesitamos enfatizar de manera deliberada lo grande que es la brecha entre lo democrático y lo no democrático, o entre lo pacífico y lo no pacífico. La solución, no obstante, no se encuentra en la formulación de una “ley antisecesión” que no es ni democrática ni pacífica. Insistimos en que las diferencias entre ambos lados del Estrecho deben resolverse mediante un diálogo basado en los principios de democracia, libertad y paz. Cualquier medida no democrática o no pacífica, independientemente de su fundamento, no debe ser tolerada por la comunidad internacional; sólo serviría para incrementar la división en las relaciones a través del Estrecho y para apartar más a nuestros dos pueblos.
3. A pesar de la objeción abrumadora de la comunidad internacional y de las declaraciones repetidas de seria preocupación, el testarudo Gobierno chino siguió adelante sin conciencia o autocontrol para aprobar esta agresiva ley. Incluso ahora que los comentarios a nivel internacional han dejado claro los inherentes errores en la aprobación de la ley, las autoridades de Pekín todavía no han mostrado ningún signo de examen de conciencia. Debemos aprovechar esta oportunidad para indicar de forma clara al Gobierno chino que cualquier ley que estipule de manera expresa el uso de la violencia para infringir el derecho básico y los intereses de otros, no importa con qué razones o bajo qué pretensión, supone la degradación de los valores universales de libertad, democracia y derechos humanos, así como un revés para la civilización humana.
4. El pueblo de Taiwán defiende la democracia y la paz. Estamos determinados y obligados a unirnos a la comunidad internacional en la salvaguardia de los sistemas democráticos, la paz en el Estrecho de Taiwán y la estabilidad regional. Mientras que nosotros estamos contentos de ver la emergencia estable de China, las autoridades de China deberían también demostrar al mundo su “despertar pacífico”. Durante mucho tiempo, China ha estado incrementando su armamento y desplegando cada vez más misiles apuntando a Taiwán. Su reciente promulgación de una ley no pacífica legitimando el uso de la fuerza contra Taiwán no teniendo en cuenta la opinión internacional no sólo es inaceptable para cualquier país que defienda la libertad, la democracia y la paz, sino que además no va a conseguir un consentimiento tácito. Nadie debería convertirse en un cómplice agresor. Una vez más, nos gustaría expresar de manera solemne nuestra preocupación: mientras que las autoridades chinas no puedan proporcionar garantías de paz y no abandonen cualquier intento de acciones “no pacíficas”, la Unión Europea no tiene razones para levantar el embargo de venta de armas a tal potencia agresora.
5. La promulgación por parte del Gobierno chino de esta “ley antisecesión”, que podría modificar de manera unilateral el statu quo en el Estrecho de Taiwán, ha incrementado la tensión regional y la conmoción internacional. Además, ha causado un fuerte impacto adverso en las relaciones a través del Estrecho, que estaban mostrando signos de mejora. Como líder de la nación, cargo con la fuerte responsabilidad de garantizar la seguridad del país y el bienestar del pueblo, mi Gobierno y yo afrontaremos de manera solemne esta situación y responderemos de forma prudente. No alteraremos nuestra posición establecida de “reconciliación pero sin retroceder, permanecer firmes pero evitando la confrontación”, pero, haciendo frente a la habitual doble intención de las autoridades chinas, en particular a su maniobra de ofrecer insignificantes favores después de montar la guillotina, definitivamente el pueblo de Taiwán no puede mostrarse insensible y mucho menos ser crédulo. Durante mucho tiempo, nos hemos sentido felices de compartir nuestras experiencias de desarrollo en todas las áreas con el otro lado con la intención de mejorar el bienestar de los pueblos a ambos lados del Estrecho de Taiwán. En realidad, lo que la gente del otro lado del Estrecho más necesita son los tres productos especiales de Taiwán que estamos encantados de compartir: nuestro sistema democrático, la libertad completa y la protección de los derechos humanos”. Nosotros tampoco cambiaremos en relación a este punto.
6. La historia muestra que el hecho de que gente buena elija permanecer callada o mantenerse al margen puede llevar a la expansión de los poderes malignos e incluso a la destrucción. Justo ahora, cuando las nubes oscuras de lo “no pacífico” se ciernen sobre el Estrecho de Taiwán, ninguno de nosotros puede permitirse permanecer al margen. En este tiempo en que la comunidad internacional está hablando con una única voz, el pueblo de Taiwán - independientemente de su sexo, edad, punto de vista político y profesión –, aún más, debe permanecer unido y pronunciarse. La marcha del día 26 de marzo por “salvaguardar Taiwán con Democracia y Paz” representa la más pacífica, más racional y más humilde vocalización del pueblo de Taiwán, con aproximadamente un millón de personas que tomarán las calles para rechazar resueltamente está ley agresiva y no pacífica. Ellos gritarán a las autoridades chinas a través del Estrecho: “los más de 2.000 delegados de la Asamblea Popular de China no pueden votar sobre el destino de los 23 millones de habitantes de Taiwán. Sólo el gran pueblo de Taiwán puede tomar decisiones sobre la libertad, la democracia y el futuro pacífico de Taiwán”.
Last Update: March 22, 2005