Por: Dr. Wu Chih-chung*
Durante una visita oficial a China del 8 al 12 de octubre, el presidente frances Jacques Chirac, visitó Chengdu, Pekín, Shanghai y finalmente Hong Kong. En esta visita de Estado (Visite d’État) el presidente Chirac trataba de negociar con China la venta del tren de alta velocidad francés, una central nuclear y el nuevo Airbus A380. A cambio, Francia haría lo posible por presionar en Europa a favor del levantamiento del embargo de armas impuesto contra China desde 1989.
El pasado diciembre, los quince miembros de la Unión Europea vetaron la proposición francesa de levantar el embargo de armas por un resultado de 14 contra 1. Sin embargo, con el respaldo de Francia, China podría muy bien ir ganando gradualmente el apoyo de Alemania, Italia, Dinamarca y Holanda. Este año, Pekín ha decidido reaparecer buscando de manera agresiva el apoyo del resto de los estados miembros. Especialmente en la segunda mitad de este año, el Gobierno holandés, que ha adoptado gradualmente una posición más amistosa hacia China, ha obtenido la presidencia del Consejo Europeo. Al mismo tiempo, la Unión Europea ha entrado en una nueva era, con el inicio oficial del mandato del portugués José Manuel Barroso como presidente de la Comisión Europea durante los próximos cinco años. Lógicamente, se podría suponer que China aprovecharía cualquier oportunidad para beneficiarse del nuevo desarrollo de la UE. En realidad, el presidente holandés ya ha anunciado que dará una alta prioridad en su agenda a las nuevas discusiones sobre la posibilidad de retirar el embargo de armas a China.
En Europa, China ha manipulado este asunto durante años, de manera que ha ido ganado apoyos gradualmente. En Asia, Pekín también ha cancelado sus ejercicios militares planificados en la Isla Dongshan en septiembre, como una táctica superficial para expresar buenos deseos y ganarse el corazón de los miembros europeos. La cancelación no fue un incidente relacionado sólo con Asia. Esta maniobra ha servido como parte de la disposición global de China al mismo tiempo que fortalece de manera constante su capacidad militar.
Desde la más reciente opresión de Taiwán por parte de China, se puede observar que nada se ha resuelto en absoluto. Durante la reunión anual de este año de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra del 17 al 21 de mayo, China trató a Taiwán como a un enemigo. China hizo los mayores esfuerzos para bloquear la participación de Taiwán en asuntos internacionales y para impedir que los 23 millones de habitantes de Taiwán obtengan el derecho humano más básico, el derecho a la salud. Por tanto, a Taiwán no le queda más remedio que prestar especial atención a los motivos ocultos que hay detrás de la cancelación de los ejercicios militares de Pekín, y en particular a su objetivo estratégico final de convencer a los estados miembros de la UE para que abandonen el embargo de armas. Una vez que China reciba tecnología militar avanzada de Europa, la paz y la estabilidad en la región de Asia del Este se verá seriamente amenazada.
En la actual confrontación a través del Estrecho de Taiwán, en realidad China es el agresor, y Taiwán la víctima. Debido a las luchas internas de Taiwán por el poder entre las facciones del partido en el gobierno y de la oposición, resulta fácil para Taiwán olvidarse de que la poderosa y autoritaria China sigue preparada para tomar Taiwán por la fuerza. Mientras que Taiwán suspende el ejercicio militar Hanguang nº 20 para disminuir la tensión regional y mostrar un gesto sincero de buena voluntad para mejorar las relaciones a través del Estrecho, tanto el presidente Chen Shui-bian como el pueblo de Taiwán deben ser cautelosos ante el objetivo político de China que hay detrás de la cancelación de sus propios ejercicios militares. Además, Taiwán debe recordar enérgicamente a los amigos de la Unión Europea que las razones para el embargo, es decir, el aplastamiento de la democracia y los derechos humanos por parte de Pekín durante la masacre de la Plaza de Tiananmen de 1989, no han desaparecido ni mucho menos. ¿Podría ser que la Unión Europea esté cerrando los ojos ante la opresión por parte del Gobierno Chino a los seguidores de Falung Gong, las restricciones de democracia y libertades en Hong Kong y las continuas medidas enérgicas en contra de los disidentes chinos?
Si se levantara el embargo a finales de este año, se producirían tres consecuencias que deben ser consideradas muy seriamente. En primer lugar, la Unión Europea transmitiría el mensaje de que cree que en China los derechos humanos han mejorado mucho y que la hostilidad y la agresión de China hacia Taiwán es aceptable. En segundo lugar, la Unión Europea estaría vendiendo armas a un gran país autoritario que amenaza a una pequeña democracia. Al mismo tiempo, bajo su “política de una sola China”, la Unión Europea mantendría un embargo de armas contra Taiwán, un país que presta enorme atención a los derechos humanos y a la democracia. Es necesario destacar que, mientras que Francia se disculpó ante China por vender “erróneamente” los Mirage 2000 y las fragatas Lafayette a Taiwán, el Gobierno de Taiwán no ha tenido oportunidad en adelante de obtener nuevas armas de ningún país miembro de la Unión Europea. En tercer lugar, la habilidad de China para obtener tecnología militar avanzada de la Unión Europea le pondría en una mejor posición a la hora de negociar con Rusia e Israel para realizar compras sin restricciones de armamento militar incluso más sofisticado a mejor precio.
La Unión Europea tiene el derecho y la obligación de mejorar sus relaciones con China, y todos nosotros necesitamos trabajar con China para hacer del mundo un lugar mejor y más seguro. Sin embargo, debemos pensar en las palabras de André Malreaux, quien fue ministro bajo la presidencia de Charles De Gaulle y muy amigo de China:”Caminemos juntos, pero no mezclemos nuestras banderas”.
* Secretario general de la Asociación para el Estudio de la Unión Europea de Taiwán y profesor ayudante en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Soochow de Taipei.
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