Taiwan la joya


Diario 2001. 10 de octubre de 2003.

Por Saúl Pérez Lozano

        Hoy Taiwan está de fiesta, celebra su Día Nacional.

Muchas manos han querido asirse a la Isla, desde que la descubrieron los portugueses y le dieron por nombre Formosa, como al estrecho que la separa de China continental. Españoles, ingleses y japoneses han pretendido hacerse de ese territorio de 36.000 kilómetros cuadrados y casi 23 millones de habitantes.

No son pocos los que piensan que la República de China, como se identifica oficialmente Taiwan, se estableció a raíz de la guerra civil en 1949, al apoderarse Mao Tse Tung y los comunistas de la China continental. La república fue fundada en 1912 por Sun-Yat-sen, cuya filosofía política, basada en la democracia representativa se asemeja al "gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" de Lincoln.

El puesto que ocupaba en la ONU pasó a manos de China de Mao en 1971, víctima de las sinuosidades de la política y la diplomacia, pero lejos de arredrarse el espíritu de lucha de los taiwaneses se fortaleció. Y tal vez el ejercicio de su democracia, su prosperidad económica, su respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, han podido influir en las reformas que impuso en el continente Den Xiaoping.

En Taipei, su capital, no se ve un solo indigente y las calles de la ciudad lucen pulcras a toda hora. Un ejército de trabajadores toma las calles desde la medianoche y al despuntar el alba lo que se ve es mundicia. Las reservas internacionales de Taiwan superan los 186.200 millones de dólares (tercero en el mundo) y su deuda externa apenas de apenas 36 millones. La tasa de desempleo supera ligeramente el 4% y la expectativa de vida es superior a los 75 años.

Para este año 2003, espera un crecimiento económico entre 3 y 3,5%. El Foro Económico Mundial coloca a Taiwan como el octavo país del mundo en términos de habilidad creativa, segundo en Asia, superado solamente por Japón.

A pesar de las amenazas de Pekín, los intercambios privados culturales, científicos y educativos se han incrementado.

Taiwan ha querido convivir pacíficamente, pero Beijing se niega a renunciar al uso de la fuerza. La amenaza está ahí, presente. En este nuevo aniversario, Taiwan no está sola y su empeño no ha menguado en busca del reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud, La Organización Mundial de Comercio y quince naciones han suscrito un documento para que se le permita su reingreso a la ONU.

Taiwan o la República China es un monumento a coraje. Chiquita en tamaño, su gente depara lo que la naturaleza le negó. Su éxito: Trabajo y educación (alfabetismo cercano al ciento por ciento).

Es el David del Asia. ¡Felicidades doble diez!

        

Last Update: October 14, 2003

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