Taiwan existe


Por: Rafael Del Naranco. Director. Diario El Mundo

15 de Septiembre de 2003

“Los dirigentes de la isla han reiterado sus convocatorias al gobierno popular del continente para lograr la solución pacifica de las diferencias políticas entre las dos partes, pero la respuesta ha sido las constantes amenazas de invasión”

        No engaño al lector: la isla de Taiwan existe, no es una invención de excéntricos escritores de aventuras en los mares del sur, como Robert L. Stevenson o Joseph Conrad.

Ese país se levanta como una atalaya sobre las aguas del Estrecho de Formosa, a pocos kilómetros de China continental y el Océano Pacífico.

Lo he visitado en dos ocasiones en los últimos años y he podido ver cómo se convertía, con tesón, en un paraíso. La Naturaleza no fue generosa, sino hosca, muchas veces dura, pero eso no ha impedido ser dominada, algunas veces con dolor, brotando de ello una nación pretérita de coraje y un ejemplo para el futuro humano.

De un anchuroso llano arenoso, húmedo unas veces, seco otras; entre acantilados cortantes, una hilera de montañas en una de sus estribaciones, con picos portentosos y poco espacio para la vida habitual, resurgió en ese pequeño micromundo una de las economías más boyantes de Asia cuya irradiación cubre hoy buena parte del planeta.

Cuenta la antigua isla de Formosa con 23 millones de habitantes y la esperanza de vida sobrepasa los 75 años; el PIB per cápita es de 12.900 dólares; las reservas en divisas están en la actualidad en los 113.360 millones de dólares; su fuerza laboral sobrepasa los 11 millones de personas, con una tasa de desempleo de poco más del 4%, una de las más bajas de la región; su desarrollo económico es tan alto, que se alza entre las 17 primeras zonas en el cuadro mundial.

Por si no fuera suficiente en un planeta tan competitivo, Taiwan es una democracia libre y palpitante, con amplias reformas constitucionales desde hace una década, respeto de los Derechos Humanos, libertad de prensa y ello bajo la bandera de paz, justicia y libertad.

Pues bien, el país, en una de las acciones diplomáticas más deplorable que se conocen, no existe para las Naciones Unidas desde que, en 1971, el organismo expulsó del escaño al representante del generalísimo Chiang Kai - Chek y lo entregó al Pekín de Mao. La paradoja no deja de ser extraña en una organización llamada a reconocer la universalidad e indivisibilidad de los pueblos de la Tierra, el mantenimientote la paz y el fortalecimiento de los lazos de cooperación y amistad por encima de cualquier diferencia ideológica o política.

A la hora de analizar esta paradójica situación, que sin ser cuántica no deja de tener sus moles, se debe saber que desde que los comunistas chinos tomaron el control de las antiguas regiones continentales y establecieron la República Popular China en 1949, los dos lados del Estrecho de Taiwan han sido gobernados como dos países separados, sin que ninguno tenga control o jurisdicción sobre el otro.

Tanto Taipei como Beijing fijan sus propias políticas, conducen sus fuerzas nacionales y desarrollan los adecuados contactos con otros Estados, con la salvedad -y grave de que China popular interfiere permanentemente en las decisiones de otras naciones en sus actos soberanos referentes a la República de China (Taiwan).

Desde hace años los dirigentes de la isla han reiterado sus convocatorias al gobierno popular del continente para lograr la solución pacífica de las diferencias políticas entre las dos partes, pero la respuesta ha sido las constantes amenazas de invasión.

Hoy una vez más, y ante la celebración de la 58 Asamblea General de la ONU, quince naciones han firmado un documento para que vuelva a ser incluida en el organismo la isla.

Con ello se enmendaría una gran injusticia, pues no debemos olvidar que Taiwan no es una quimera, existe y es un próspero país.

        



Last Update: September 16, 2003

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