Reportajes sobre acontecimientos internacionales en los distintos medios de comunicación nos recuerdan diariamente los disturbios en los diversos rincones del mundo, en especial la inestabilidad en las regiones de Asia del Sur y el Medio Oriente. La comunidad internacional ha demostrado gran interés en tan grave amenaza para la seguridad mundial, proponiendo múltiples soluciones al respecto. Sin embargo, no entiendo por qué las naciones del mundo han descuidado una confrontación igualmente importante: El Estrecho de Taiwán. China comunista ha instalado en la costa enfrente de Taiwán 400 misiles dirigidos. Es más, con un crecimiento anual de 50 a 100 misiles, una nación autoritaria está lanzando amenazas bélicas incontroladas en el Estrecho de Taiwán, donde el nivel de peligrosidad es tan alto como en cualquier región conflictiva. Entre las comunidades étnicamente chinas, Taiwán es la nación con la democracia más madura, donde el pueblo goza de los más altos estándares de participación política y derechos civiles. Sus logros democráticos no tienen precedente en la historia china, siendo un verdadero ejemplo para los países en vías de desarrollo, por lo que la comunidad internacional tiene la obligación de defender la libertad y la democracia en Taiwán. Según el informe anual 2001-2002 sobre los Derechos Políticos y las Libertades Civiles publicado por “Freedom House”, desde 1997 Taiwán figura como nación libre. Así, puedo afirmar que todos somos testigos de los avances políticos alcanzados por Taiwán. Los dirigentes chinos comunistas están acostumbrados a utilizar las amenazas bélicas como instrumento de represión y para distraer la atención del pueblo en general. Actualmente, China comunista está atravesando un período de sucesión del poder político, lo que incrementa la posibilidad de un enfrentamiento militar. En este contexto, la instalación de misiles constituye no sólo una amenaza para la democracia y la libertad de Taiwán, sino una variable de inestabilidad para la seguridad de la región Asia-Pacífico. Por otro lado, ubicado estratégicamente en la vía de transporte del Pacífico Occidental, el Estrecho de Taiwán es un pasaje necesario entre el Noroeste Asiático y el Estrecho de Malaca. Anualmente, de 300 a 400 mil vuelos civiles cruzan la FIR (Flight Information Region) de Taipei y más de 200 mil embarcaciones atraviesan el Estrecho. Para garantizar la seguridad allí, la comunidad global debe colaborar demandando que China comunista retire los misiles instalados en su región costera. Sobre la base de las dos razones anteriores, sugiero que todas las naciones insten a China comunista a retirar los misiles instalados en las provincias costeras e ir desmantelando así su arsenal. Ha llegado el momento para que la comunidad internacional manifieste su coraje y diga “NO” a las amenazas militares de Pekín. Esta es una era de “Defensa Militar Preventiva” y de “Diplomacia Preventiva”. Debemos defender el sistema democrático más vigoroso de una comunidad étnicamente china y librar al transporte internacional del temor a un ataque de misiles. Si la lección de la historia del pasivismo es que “La libertad no es gratis”, ¿no nos dice acaso que debemos luchar por defender la paz en el Estrecho de Taiwán?Last Update: November 27, 2002