El 5 de septiembre del presente año el Parlamento Europeo aprobó una resolución demandando que China comunista retire la totalidad de sus misiles instalados en la costa del Estrecho de Taiwán. Me complació profundamente la noticia de que todavía existe justicia en la comunidad internacional. Todo aquel que ha visitado Taiwán sabe con certeza que Formosa es más que una isla donde se ha forjado un milagro económico: en mayo del año 2000, el pueblo de Taiwán completó de forma pacífica la primera alternancia de partidos políticos en el poder, por lo que el mundo entero es testigo de sus logros democráticos. El pueblo de Taiwán se caracteriza por su laboriosidad y su gobierno por la defensa de los derechos humanos y el aprecio a la democracia. Obviamente, tienen derecho a elegir su propio estilo de vida. No obstante, bajo las amenazas militares de China comunista, están forzados a vivir con miedo. Se recuerdan vívidamente los ejercicios de misiles que China comunista condujo en el 95 y 96 sobre el Estrecho de Taiwán. Hoy día, 400 misiles dirigidos orientados contra Taiwán constituyen una severa amenaza contra la vida y la propiedad de los taiwaneses. China comunista siempre ha sostenido que la problemática en el Estrecho de Taiwán es un asunto interno en lugar de internacional. Empero, Taiwán cuenta con todos los requisitos necesarios para ser una nación soberana. Es más, 1000 aviones civiles cruzan a diario la FIR (Flight Information Region) de Taipei y cerca de 500 embarcaciones transitan por el Estrecho de Taiwán. Así, la instalación de tal cantidad de misiles en una zona densamente transitada no sólo atenta contra la seguridad aérea y marítima internacional, sino que es a la vez una bomba de tiempo que pone en peligro la paz en la región de Asia-Pacífico. Por ello, ¿cómo podemos decir que la seguridad en el Estrecho de Taiwán es un problema interno y no internacional? Mientras, detrás del esplendor del crecimiento económico, en China Continental se esconden problemáticas sociales profundamente arraigadas: un 15% de analfabetos adultos, más de 150 millones de pobladores que viven en extrema pobreza, más de un millón de portadores del SIDA. ¿Por qué China incrementa anualmente en dos dígitos su presupuesto militar para amenazar al pueblo de Taiwán en un mundo de democracia, paz y prosperidad, en lugar de utilizar sus recursos financieros para mejorar el nivel de vida, de educación, de salud y de asistencia social de la población? La comunidad internacional condena y analiza cada año el historial poco decoroso del gobierno de China en cuanto a derechos humanos. Es uno de los seis gobiernos del mundo que atenta seriamente contra la libertad de culto. La población de China continental se merece que nos preocupemos por su libertad, pero el pueblo de Taiwán que vive bajo la amenaza del gobierno chino también tiene sus derechos y libertades. La democracia sólo puede existir en un mundo pacífico, por lo que hoy todos los países amantes de la libertad y la democracia deberían de tener el coraje moral para demandar que China desmantele todos los misiles que amenazan la seguridad de Taiwán, y resolver las diferencias en el estrecho de Taiwán por medios pacíficos y el diálogo. Ya que si el Parlamento Europeo pudo, ¿por qué no podemos nosotros?
Last Update: November 27, 2002